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El Club Ciclista Biar en la QH-2017. Pura profesionalidad.

Bueno, aunque un poco tarde… pero al final he sacado tiempo para poder escribir la crónica de la QH 2017 con mi club: El Club Ciclista Biar. Aunque como dice nuestro refranero… “Más vale tarde que nunca”. Y es que a veces, cuando enlazas varias cicloturistas seguidas, el trabajo se complica, etc., uno llega a saturarse un poco y es difícil sacar tiempo de calidad para escribir con ganas. Como este Club se merece.

Pero el hecho de tener que juntarnos para terminar tres chuletones que nos sobraron del viaje a Sabiñánigo, ha sido un buen momento para repasar las fotos del viaje, volver a saborear los buenos momentos vividos y recuperar la necesidad de escribir esta modesta crónica.

Empecemos con las presentaciones. En la foto de portada y de izquierda a derecha: Héctor, Cascales, David, Fita, Josevi, Jacinto, Parra, Oskar, Sergi, Raúl y José Antonio. Lo cierto es que atendiendo a la personalidad de cada uno y otras anécdotas, aquí podría poner más sobrenombres que en un capítulo de los pitufos, pero por no herir sensibilidades y teniendo en cuenta que este texto será público, los guardaremos en la intimidad…

Este año, a diferencia de nuestra experiencia en el año 2015, también nos acompañaron aquellas parejas y familiares que han querido vivir la experiencia con nosotros. Y la verdad es que la experiencia ha sido una maravilla. Así que no podemos dejar de nombrar por su paciencia y el buen rollito que aportaron al grupo, a: Ana, Costanza, Paqui (Candela), Aitana, Eduardo, Charo, Paqui, y Patricia.

El viaje del grupo comenzó el jueves día 15 de junio, aunque ya teníamos la avanzadilla de Paqui y Parra, quienes aprovecharon para alargar su visita al Pirineo, y estar por estas maravillosas tierras mañas una semanita de vacaciones. Por lo tanto, cuando llegamos ya estaban las neveras llenas y todo preparado para disfrutar de la primera cena. ¡Como se lo curraron! Gracias pareja. Buen ambiente, risas, las primeras anécdotas de nuestra experiencia en el año 2015 (aprovechamos para pedir perdón a los acompañantes porque creo que nos hacemos un poco pesados…), y una buena selección de productos típicos de la zona hicieron de la cena el primer gran momento del viaje, en el que sin duda alguna el protagonista fue Jacinto. Por motivos que no desvelaré aquí, Jacinto se vino arriba para pasar la tensión muscular de las piernas a los músculos faciales de todo el grupo… ¡qué forma de reírnos por dios! Era la hora de descansar. Nos esperaban dos días de ciclismo y convivencia de los que no se olvidan.

Los nervios, a falta de 24 horas para la salida, ya estaban a flor de piel y no hizo falta mucho despertador para que todos estuviéramos despiertos a primera hora. Como gente seria que somos, después de un buen desayuno aprovechamos para estirar. A continuación, podemos observar como ante la atenta mirada del “El presi” y “El Vicepresi”, parte del grupo realiza una sesión de estiramientos con una rigurosidad propia de los gimnastas rusos, ante la indecisión de Sergi para entrar en el rondo. Pura profesionalidad.

Ahora tocaba comprobar que todo estaba correcto a nivel mecánico, percibir las sensaciones en las piernas después de un viaje de casi 7h, y comprobar el trayecto desde la casa hasta la salida. Y es que este año estábamos a una distancia que nos hacía dudar entre la posibilidad de ir en bicicleta hasta la salida o ir en coche. Al final, decidimos que no merecía la pena coger el coche para poco más de 14Km… la vuelta una vez terminada la marcha sería otro cantar. El terreno aquí nunca defrauda, y aprovechando un día espectacular disfrutamos de una ruta ligera para soltar piernas.

Como no todo iba a ser sufrir… había que ir a comprar el resto de víveres y aprovechar para hacer una visita a la preciosa ciudad de Jaca. Estaba todo calculado. Nos habíamos leído todos los libros de nutrición. Cada uno había ido probando las barritas energéticas que mejor le sentaban. Los geles. Cuando y de qué tipo había que tomar antes de la carrera, durante, después, el día antes, el día después, … pura profesionalidad. Pues ale… ¡A la mierda!

Después de comprar todo lo que nos hacía falta, nos tomamos un aperitivo junto a la Catedral de Jaca, para seguir disfrutando de la gastronomía local en un restaurante cercano. Después tocaba ir a la feria del corredor y recoger los dorsales. Aunque podemos poner algún pero a la organización en el tema de la llegada… en esta parte son increíbles. Quienes estamos involucrados en la organización de marchas y sabemos las dificultades que esto entraña, valoramos la rapidez con la que se reparten los dorsales y bolsas del participante sin ningún tipo de problema. Ahora si: Pura profesionalidad.

Además, para los que somos “frickyes” del ciclismo, es una gozada poder ver todas las marcas de bicis, material deportivo, nutrición, etc. que exponen en la feria. Si duda un ambientazo increíble que además suele incrementarse por la presencia de ciclistas profesionales y exprofesionales que hace que los participantes nos vayamos sintiendo un poco más importantes. Eso sí, paseando por la feria ya nos dimos cuenta de lo que nos esperaba al día siguiente: Calor. Muchísimo calor. Quien escribe esta crónica se bebió dos bidones de bebida isotónica sólo esa tarde. Sin duda. la hidratación durante la prueba iba a ser vital. Cualquier despiste en este aspecto te manda para casa con total seguridad.

Ahora tocaba ir a casa y descansar… de momento iba todo bien. Así que a dormir…. Bueno ya que estábamos allí, que había barbacoa y teníamos un pacharán de la zona… no pasaba nada si nos íbamos a la cama un poco más tarde! Y es que teníamos ganas de disfrutar de cada momento. Sobre la bici, sin bici, …. Y es que esta es nuestra manera de entender el cicloturismo. Pura profesionalidad.

Y llegó el gran día. Es difícil de explicar. Son unas sensaciones muy raras. Nervios. Ganas de salir. Miedo a que no falle nada. Miedo a no tener caídas en los primeros kilómetros donde la organización de los grupos es un poco estresante… e incluso responsabilidad. Si, responsabilidad. Y es que hemos quitado mucho tiempo a nuestras familias para poder llegar aquí en una condiciones aceptables y ciertas garantías de poder terminar la prueba. Cada uno a su nivel, pero todos y cada uno de nosotros hemos hecho un gran esfuerzo hasta llegar aquí. Creo que todos coincidimos en que lo más difícil es sacar tiempo para entrenar una prueba de gran fondo como es La Quebrantahuesos. Y es que no es lo mismo hacer entre 100-140km, que pueden ser las distancias habituales que realizamos los fines de semana en las rutas del club, que 200km. Respecto al desnivel, a nosotros no nos asusta ya que vivimos en Alicante, una de las provincias más montañosas de España para sorpresa de muchos. Pero los últimos meses de entrenamiento, cuando llevas 100km. de ruta y entonces piensas: ¡En la QH llevaría la mitad!. Te vienes abajo…

Eso es el ciclismo:

Esfuerzo y sacrificio: Salir a entrenar esos días que no apetece. Observar que cuando te fijas como meta una prueba de estas, ya no sales a montar en bici o dar una vuelta. Sales a entrenar. Hay un matiz de obligatoriedad que cambia mucho la cosa.

Compañerismo y amistad: Y no sólo el que se genera durante la prueba con tus propios compañeros del club si no también con ciclistas de otros clubs, a los que ayudas, de quienes recibes ayuda y con quienes compartes experiencias de todo tipo. Y es que un día entero (En mi caso algo más de 8h) encima de la bicicleta dan para mucho. Como ejemplo el momento de la foto, en el que me reencuentro con un amigo de Lorca en la ascensión al Marie Blanque (saludos a Pablo y “Los Maestros”). Incluso echamos unas risas. Bueno, pero pocas, este puerto con las condiciones de calor y humedad de la edición del 2017 se convirtió en un auténtico infierno. En la edición del 2015 también hizo calor. Pero la imagen de decenas y decenas de ciclistas con las zapatillas en la mano subiendo a pata por el lado derecho yo no la recordaba.

Capacidad de superación: La verdad, si a la mayoría de los que hemos ido a la QH nos dicen hace unos años que íbamos a ser capaces de afrontar un reto de este tipo, nos da un ataque de risa. Porque son muchas las cosas que se superan encima de una bicicleta.

Miedo. Miedo a rodar en grupo. Miedo a afrontar bajadas vertiginosas. Miedo a afrontar subidas de casi 30Km.

Afrontar el fracaso. Y es que son muchos los detalles que te pueden dejar fuera de juego durante 200Km encima de la bicicleta. Una avería mecánica (la que dejó fuera de juego a nuestro compañero David en el primer puerto, cuando rodaba a buen ritmo.), un fallo en la hidratación o la comida, el simple hecho de que un viaje largo te deje las piernas agarrotadas, los propios nervios, el hecho de estar esperando de pie una hora para salir en la que te quedas helado, etc. Todos estos factores juegan su papel.

Y por supuesto satisfacción. Cuando terminas una prueba de este tipo la sensación es bestial. Pero incluso no terminándola, si reflexionas y ves todo el año de entrenamiento con un poco de perspectiva siempre hay satisfacción. Satisfacción porque has compartido con tus amigos muchos buenos ratos. Satisfacción porque ves que has conseguido hacer rutas, y subir puertos, y mejorar tiempos, etc., etc. Satisfacción porque quienes van en familia ven ese brillito de orgullo en los ojos de sus hijos cuando ven que su padre/madre afronta un reto como este. Hinchazón de pulmones (Vamos como un palomo) al ver que tus hijos dicen con orgullo que su padre o madre ha hecho La Quebrantahuesos. Son muchos los motivos de satisfacción.

Sé que todo lo expuesto está lleno de topicazos. Pero es que creo que son verdad. Y todo eso junto es lo que hace que una vez que cruzas la meta te plantees repetir, o pensar cuál será la próxima marcha cicloturista en la que participarás.

¡Empieza la fiesta!

Así fue la experiencia:

“Los máquinas”: Parra y Raúl. Un fracaso. No consiguieron el objetivo de bajar de las 7h. Al final 7h y 1 min. Ja, ja, ja,… ¡tengo una facilidad para hacer amigos!

“Los prisitas”: Héctor, Jacinto y José Antonio. Especial mención por mi parte a Héctor. Que superó un problema mecánico surgido de camino a la línea de salida. Después de correr varios kilómetros descalzo con la bici en el hombro, buscar el servicio mecánico de la organización (Que en esto fueron impecables), cambiar la rueda y salir. Imaginaros por dónde iban las pulsaciones del pobre Héctor, ya antes de empezar. No podemos pasar por alto el color lila con el que José Antonio llegó a meta debido al calor y las prisas que le metió Jacinto sabiendo que Josevi y yo no andábamos lejos. Y es que aun siendo una marcha, dentro de cada grupo hay piques y objetivos personales. Pero siempre dentro de la deportividad y el buen rollo. (José Antonio, en la próxima te vienes conmigo, que por unos minutos es mejor llegar con buen color)

“El hombre silencioso”… ¡e invisible! Caramba… Josevi es de pocas palabras, pero el hecho de no tener fotos suyas en marcha nos hace pensar si es un vampiro! Recuperamos una foto del entrenamiento del día previo para tranquilidad del grupo.

Detrás iba yo. Que me tomé demasiado a pecho mi lema de ser “el bicidisfrutón” y estuve parado por ahí más de una hora sacando fotos, vídeos, y charlando con la gente. Pero es que cuando uno llega al avituallamiento del Marie Blanque y se encuentra esto… ¿Qué hago? ¿Salir Corriendo? Pues no… ¡Lo disfruto! Como lo hizo la pareja de la foto. Y es que alrededor de la QH hay muchos aficionados al ciclismo, a la montaña, a la naturaleza. Cada uno lo disfruta a su manera. Y eso hace que esta marcha sea muy especial.

Detrás llegaron “los novel”, Cascales y Fita, junto a “la gran sorpresa” del grupo, al menos para mí: Sergi. Que redujo el tiempo del 2015 aproximadamente en dos horas si no recuerdo mal. ¡Casi nada! Aquí están los protagonistas. Y por cierto… para chulos la pareja de novatos, que no era su primera Quebrantahuesos, no… era su primera experiencia en una cicloturista! Eso es entrar por la puerta grande! Enhorabuena “hermanos”.

Y os puedo asegurar, que aun siendo un reto personal, cuando ves que el último compañero cruza la meta, independientemente del tiempo que haya necesitado cada uno, es una satisfacción total. Porque durante el recorrido se ven caídas etc., y lo primero que piensas es que no sea nada grave y luego esperas que no sea ninguno de tu grupo (Egoístamente es así). Y segundo porque el ambiente de la cena post QH, será pleno.

Y entonces llegó el momento más profesional del grupo. El momento de la hidratación y la ingesta de proteína para recuperar el músculo. ¡Risas, risas, y más risas! Y es que esto es el cicloturismo señores y señoras. Cada uno que saque sus propias conclusiones. Y es que el espíritu del “Objetivo chuletón” del 2015 no se ha perdido. Pura profesionalidad.

El domingo, último día de nuestro viaje, Los Pirineos nos despidieron con un día espectacular. Cielo azul y no tanto calor como el día anterior. Con mucha pena iniciamos el viaje de vuelta. Bueno, todos menos la familia Sánchez-Candela, que se quedaron los cuatro varios días más allí disfrutando de unas vacaciones en familia.

El resto empezamos el viaje de vuelta, pero aún tuvimos tiempo para disfrutar de una breve parada en Teruel para disfrutar de una comida en la Plaza del Torico. Ahora sí, dimos por finalizada nuestra QH 2017… aunque aún nos quedaban tres chuletones por si alguno tenía falta de glóbulos rojos en los próximos días. Pura profesionalidad.

4 Comments

Jose Fernando
Muy buena crónica Óscar. Me has hecho estar allí con vosotros ,por unos momentos.
Charo
Es tal y como yo recordaba, como pasó.... la misma ilusión qué describes perfectamente todos los que vivimos ésos días la sentíamos igualmente.......impecable crónica Óscar
    Óscar Sánchez
    Bueno bueno... Mi Yeclana favorita! Gracias guapa. La verdad es que pasamos unos días estupendos. A ver si repetimos pronto... que la vida son dos días! Un abrazo.

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